18 marzo, 2010
Sembrar
Quién no ha oído que se llega más lejos con la perseverancia que con la inteligencia. Ya… ya se, que en esta vida no siempre es cuestión de llegar a algún sito y que lo de llegar pronto o llegar tarde es relativo.
Admiro la tenacidad y constancia. Admiro el esfuerzo, el control mental que supone perseverar en algo. Ya sea el karateka que repite y repite una kata hasta ser uno con ella, el dibujante que llena cuadernos hasta encontrar el trazo imaginado, la madre que repite y repite a sus hijos “hay que lavarse los dientes después de cada comida” tres o treinta veces al día… Y logran su objetivo. O No…no lo logran. Lo que admiro no es el logro. Lo que admiro es el compromiso, es ese espíritu de repetir aunque estés cansado, de no abandonar aunque no veas el fin, aunque te parezca inútil. Admiro el no olvidar nuestro propósito a mitad de camino, el tenerlo presente y el actuar.
Por eso cuando vi esta forma de arte que se desarrolla en Japón, me dejó meditabunda y tuve la necesidad de subirla al blog.
Además de hermoso este arte requiere de grandes dosis de eso que tanto admiro: tenacidad, constancia, paciencia, empeño y, también, de confianza.


En la década de los noventa, hacia 1993, en la aldea de Inakadate, en la prefectura de Aomori, a 600 kilómetros al norte de Toyko, se inició este Impresionante arte de los campos de arroz.
La idea nació en el seno de la comunidad, ante la necesidad de revitalizar la aldea.

A finales de mayo, los aldeanos siembran hábilmente distintas variedades de arroz. Entre ellas, el kodaimai de hoja amarilla y el tsugaru de hoja verde (arroz romano en occidente) y arroz negro.

La simiente germina y cuando avanza el verano miles de plantas emergen formando ilustraciones detalladas: un guerrero del periodo Sengoku, un enorme Napoléon, guerrero Naoe Kanetsugu Osen y su esposa. En ningún momento usan tinta o tinte. El arte de los campos de arroz sólo será visible hasta septiembre, ya que cuando el arroz se cosecha todo desaparece.

Más de 150.000 visitantes acuden a Inakadate (donde sólo viven 8.700 personas) cada verano para ver los murales extraordinarios.
Los agricultores crean los murales de la siembra poco morado y amarillo arroz kodaimai junto con sus hojas verde local de hojas variedad romana tsugaru para crear los patrones de color entre la siembra y la cosecha en septiembre.

Los murales en Inakadate, ocupan 15.000 metros cuadrados de campos de arroz. Desde el nivel del suelo, los diseños son invisibles, y los espectadores tienen que subir a la torretas para obtener una visión de la obra.
En 2008, los diseñadores residentes comenzaron a usar ordenadores para representar sus obras, ahorrándole tiempo y permitiendo mayor detalle en las imágenes. Mientras Inakadate es la más conocida de este arte, su idea ha prendido en las comunidades agrícolas y otros están creando su propio campo del arte, algunos con la ayuda de los diseñadores Inakadate que han sido solicitados para dar seminarios sobre sus métodos de diseño y de la siembra.


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[...] el caso es que Cristian nos escribió hace días (¡gracias!) para preguntarnos acerca de estos campos de arroz artísticos de japón, algo de lo que no habíamos oído hablar nunca, pero sobre los que nos pasó varios enlaces de [...]
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