Tengo pendiente un post sobre todo lo que hicimos en verano. Y mirando las fotos para ilustrarlo he visto varias fotos similares: soy la sombra de mi hija.

Cuando mi hija llegó a nosostros era autosuficiente. Con tres años, comía sola con palillos sin que se le cayera nada y sin mancharse. Sabía vestirse sola. Cuando se quitaba la ropa la doblaba, la dejaba en una silla y debajo colocaba la zapatillas. No se hizo pis nunca en la cama o cosas similares. No permitía que le ayudáramos. Ni siquiera se agarró berriches o pataletas tan comunes, sanas y normales a los tres años. Cuando empezó primero de infantil, en el colegio ayudaba a los niños a ir al baño, a beber agua… Cuando veía a un bebé llorando se acercaba a consolarlo… y si lo veía con chupete se lo quitaba… No no el chupete es malo, decía…
No fomentamos este comportamiento de pequeño soldadito. Para favorecer la vinculación debíamos retroceder. Así lo hicimos.
Ahora pienso que quizás es hora de modificar mi relación con mi hija. Empezar a aumentar el nivel de exigencia ante determinadas situaciones, darle pequeñas responsabilidades, y que tome decisiones que le hagan sentirse bien consigo misma. Me dicen que con ello se trabaja el nivel de fustración, la flexibilidad y la autoestima.
Siento que se inicia otra etapa.