De mi trabajo a casa hay un cuarto de hora andando. Llegué a contar hasta cien… Lo que contaba eran bicicletas. Hasta que Jacquie Rueda no nos encargo que fotografiáramos bicicletas para el mes de octubre en La Vuelta al Mundo , no me había dado cuenta de que vivo en una ciudad abarrotada de bicis.

Nuestra ciudad es llana, está rodeada por un Anillo Verde que la envuelve y que une cuatro parques con pistas de grava, los bidegorris ( carriles para bicis ), el apoyo de su uso por parte del ayuntamiento que ha creado un servicio de préstamo de bicicletas gratuito, la organización de marchas por la ciudad… han conseguido conformar una ciudad cómoda para el uso de la bici.
Todo suena muy ecológico y bucólico… quizás… y si no fuera por los “bicicleteros” que cruzan la ciudad a toda velocidad serpenteando entre los resignados peatones… sin seguir ningún código de circulación, ni otra norma que la de ir rápido y hacer lo que quiero…
No nos desviemos del tema: el tema de octubre para la vuelta al mundo son las bicicletas. Y se miren por donde se miren las bicicletas son increíblemente fotogénicas.

El buen tiempo ha permitido que la ciudad sea un escaparate donde elegir que fotografiar… otra cosa es el arte de saber hacerlo.
Hoy, sin embargo la ciudad está semidesierta y los aparcamientos para bicis vacios y otoñales…

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La rueda de oración es una caja cilíndrica que se hace girar sobre su eje. Cada rueda lleva el texto de un mantra u oración sagrada, bien grabado o bien dentro en una tira de papel. Los budistas creen que el simple acto de girar la rueda equivale a recitar una oración… una rueda con una oración libera las fuerzas benéficas del mantra.
El objetivo principal de esta práctica es aliviar las miserias de todos los seres. Compasión, paz y bondad son irradiados a través de las bendiciones de los mantras dentro de las ruedas de oraciones junto con la intención y concentración de los practicantes.
Este objeto se emplea sobre todo en la doctrina budista de los lamas, muy extendida en el Tíbet. La religión budista es una de las religiones que más facilitan el rezo a sus creyentes.
Las ruedas de oración pueden ser de varios tamaños. Desde las grandes ruedas que son empujadas por más de un orador hasta las personales, similares a pequeños sonajeros que se hacen girar con un golpe de muñeca, pasando por las medianas que cubren las entradas de los templos.
No sólo girarlas manualmente equivale al rezo, también las hay que giran por el efecto del agua, del viento, del calor, etc.
El poder de la oración es reconocido por todas las religiones. Se da a la oración el poder de ayudar a nuestro desarrollo espiritual… a aumentar nuestra capacidad de comprensión de lo que nos rodea,… de asumir y enfrentar nuestra propia realidad… de abrirnos la puerta hacia la serenidad, la aceptación, la armonía… la paz interior… de encontrar nuestro ser interior, nuestra fuerza interior…
Las ruedas de oración aparecen con frecuencia en las pinturas chinas. Así que he abierto esta entrada donde iré colocando los cuadros de mis admirados pintores donde se represente este objeto.

Yu Zhongbao

Bai Yalin

Zhu LinQi

张庆国

Geng Wanyi

Chen Chong Ping

Han Xuejun

Wang Yi Guang

Geng Wanyi

Yu Zhong Bao

Mei Dongsheng

Mei Dongsheng

Hao Ping

Jie-Wei Zhou

Mei Dongsheng

Benjamin Wu

Nan Haiyan

Wang Shengli

Zu Ming Ho

La pintura campesina es un arte popular. No está realizada por artistas profesionales, sino por campesinos. Son ilustraciones que me recuerdan a la pintura naif. Son imágenes primitivas, de trazos sencillos, iluminadas con una paleta de colores brillantes (rojo, verde, amarillo, etc.), Cada cuadro nos cuenta una historia que reflejan la vida cotidiana de los campesinos chinos: paisajes rurales, mitos, costumbre locales de las aldeas, familias y por supuesto los niños. El tratamiento de las figuras tanto humanas como de los animales es caprichoso, los paisajes carecen de perspectiva…. Es una pintura romántica, alegre, ingenua, rica y variada en contenidos…
La técnica es también muy variada: óleo, acuarela en papel de arroz…
Para esta entrada he elegido pinturas que tienen por protagonista a los niños.
Buscando un poco de información sobre estas pinturas, descubrí que Huxian es el lugar de nacimiento de esta técnica y estilo. En este pequeño poblado, a 40 km de Xi’an, viven mas de 2.000 campesinos artistas considerados pintores profesionales.
Pero Huxian no es el único pueblo famoso por sus pinturas campesinas, hay otros pueblos también reconocidos -nacional e internacionalmente- por sus obras. Ansai (Shaanxi), Rizhao Shandong), Xinji (Hebei), Huangzhong (Qinghai) son algunas de las más de 40 aldeas -como les gusta decir a los chinos- conocidas como “las aldeas de las pinturas”.
Estas “obras populares”, aunque sencillas, tienen un gran contenido político, fueron descubiertas allá por los años 50, cuando el gobierno “animaba” a la gente a “esforzarse” para lograr que China se industrialice como el resto de las naciones occidentales. Se hicieron particularmente famosas durante la campaña del “gran salto hacia adelante” (1958-1960) -una época bastante critica, para más información sobre este periodo pueden leer un poco sobre la llamada revolución cultural- y en sus imágenes se podían ver a grupos de personas haciendo trabajos duros, como por ejemplo recolectas de cosechas, pero siempre interpretándose en un sentido positivo, el de “los beneficios del trabajo en grupo y la cooperación”.
Actualmente el gobierno chino sigue subvencionando el desarrollo e incentivo de estas pinturas, dando reconocimientos especiales a las aldeas que las practican, organizando festivales de pinturas, creando centros donde las personas pueden ir a aprender o perfeccionar la técnica de este estilo, etc.




Lu Yongzhong
Hasui Kawase (1883-1957) era hijo de una familia de comerciantes y de niño aprendió a pintar al modo occidental (acuarela, pintura al oleo). Su familia no aceptaba su vocación por lo que se opusioron activamente. Querían que Hasui trabajara en el negocio familiar. El conflicto se resolvió cuando su hermana se casó con un empleado de la tienda y se hizo cargo del negocio.
A la edad de 26 Kawase trató de ser aceptado como estudiante por Kiyokata Kaburagi , un pintor de estilo tradicional japonés. Pero Kaburagi lo consideraba demasiado viejo y lo rechazó. Kawase lo intentó de nuevo y fue finalmente aceptada.
Es uno de los grabadores japoneses más apreciado por el color exquisito, la perspectiva, el ambiente inspirador de sus paisajes. Sus temas preferidos son escenas de noche, diseños que muestran la caída de la nieve o la lluvia…. En sus paisajes casi nunca muestra a la gente. En su lugar, nos muestra una calle desierta… crea paz… también sentimientos extraños y misteriosos.
Su arte, su magia está en lograr crear estados de ánimo con sus diseños.
Hasui no trabajaba en su casa. La fuente se Hasui son bocetos que realiza en la calle, en el acto. El artista pasó una gran parte de su vida viajando con un solo propósito: captar las vistas panorámicas “en vivo”. De vuelta en su posada, agregaba el color a los dibujos.
Hasui era un hombre pequeño, corto de vista… Tuvo que usar gruesas gafas con el fin de poder ver lo que le rodeaba… . Su vida en la carretera era cara. No solo no se hizo rico, sino que no pudo ganarse la vida como grabador a tiempo completo. Perdió su casa dos veces. En primer lugar por el terremoto de 1923 y luego otra vez por los bombardeos aéreos de Tokio durante la Segunda Guerra Mundial.
Hasui se describió como una personalidad conservadora, apegado al viejo Japón. Prefería vestir kimono y degustar el sake japonés.
Durante su vida creó más de 600 tipos de madera diferentes escenas y es reconocido como uno de los más prolíficos y con más talento de los artistas Shin Hanga desde principios del siglo 20. No es de extrañar que un año antes de su muerte fue honrado con el título de un Tesoro Viviente Nacional.












Yoskay Yamamoto Nacido y criado en Toba, Japón, se trasladó a los Estados Unidos a la edad de 15 años. Es un ilustrador autodidacta, que expandió sus gustos artísticos cuando se enamoró de la cultura urbana de la costa oeste de Estados Unidos. Yamamoto Ha descubierto una manera de fusionar dos culturas diferentes en su obra. Mezcla con nostalgia la cultura, los personajes de la tradición occidental y los mítico elementos japoneses, consiguiendo el equilibrio entre su herencia asiática con el arte pop urbano.
Cuando elijo un artista lo hago porque me gusta y porque me inspira alguna reflexión…emoción. Ya lo se… subjetivismo puro… esto es, también, parte de la magia del arte… la obra de arte es en si misma y lo es también por lo que despierta y arrastra en los otros.
Las pinturas de Yoskay me hacen pensar en nuestros propios recursos interiores… a veces ni nosotros sabemos que llevamos a alguien en nuestra cabeza que ve más allá que nosotros… que en nuestro interior ruge un dragón bicéfalo… ni percibimos que nuestra espiración tiene la magia de la fuerza de la vida…


















Cawaon Cablog es el primer artista filipino de mi cuaderno. Sus composiciones son terrenales, elaboradas bajo la luz de su mundo de ensueños. Trató de formarse como artista dentro de una institución moderna… pronto la abandonó al sintir que su instrucción le cambiaba su visión tradicional. Jef mira a sus mayores para tratar de ver a la gente de su pasado. Sus pinturas son como las historias y los sueños heredados de los ancianos que ha traducido a imágenes visuales.
Nos dice:
He escuchado las innumerables historias de Barlig (Filipinas) , mi ciudad natal, según lo narrado por los ancianos de la aldea, y ahora lucho por preservar estas obras a través de mi y sé que voy a tener que dedicar mi vida entera a esta tarea.
Yo pinto como mis antepasados han construido terrazas de arroz, piedra por piedra, pieza por pieza. Mis antepasados han trabajado a conciencia, creando un gran monumento de cultura. Ahora quiero hacer lo mismo a través de mi arte.












El colegio de Flor de Canela participa en una campaña sobre la “infancia desfavorecida“. Una voluntaria les ha contado en clase como viven los niños en Africa con los que ha convivido… se va a hacer un mercadillo de juguetes…

WANG Jan Peng
La niña ha traido a casa una ficha para hacer con el tema de los niños que se ven obligados a trabajar. La ficha tiene dos partes. En una hay que buscar, recortar y pegar la imagen de un niño trabajando.
La segunda parte tenían que escribir sobre un niño que conozcan que haya atenido que trabajar de pequeño.
Podía haberle contado la historia de sus abuelos que no tuvieron infancia, que sufrieron miseria, hambre… que jamás pudieron ir a la escuela… que tuvieron que trabajar como adultos con seis y siete años… podía haberle hablado de niños emigrantes que conocemos…
… pero no… Le hablé de ella.
- Hija tu has sido una niña que ha tenido que trabajar de pequeña. Tu con tus tres años has cuidado de niños más pequeños que tu. Y los niños de cinco años, a su vez cuidaban de tí… Tu, mi niña has sido uno de esos niños.
- Yo mami, yo he hecho eso. Ayudaba y cuidaba a los bebés.
- Si, hija tú.
Y eso ha escrito….complacida… orgullosa de si misma…
Me siento mal… muy mal . No he debido de permitirle escribir sobre esta etapa de su vida… exponer su historia de una forma tan directa y sencilla…
Me siento mal porque lo he hecho no por ella… lo he hecho desde mi ira negra y sin fondo por su infancia perdida… desde mi rabia por nuestra hipocresía… desde mi rabia por ese colegio que habla y habla de los niños “desfavorecidos” y que es incapaz de comprender, empatizar, ayudar a los niños adoptados que tiene en sus aulas… que los juzga… es incapaz de reconocerles su valor, su entereza, la luz que emanan… de reconocerlos como unos supervivientes… es incapaz de defenderlos… y los trata con la mayor de las indiferencias…
Me siento mal porque no he respetado su intimidad.
Me siento mal porque actuar desde la rabia nunca es positivo… aunque se tenga razón.
Espero que la ficha se pierda entre los mil una ficha, cuadernos y carpetas de clase. Espero no volver a actuar de forma tan visceral e inconsciente.

WANG Jan Peng

¡Cómo me gusta este instante que se recoge en la fotografía¡
El universo de Agata Kawa es muy personal, antiguo, dulce y refinado.
Se crió a caballo entre las tres culturas. Su infancia fue dividida entre Marruecos, los campos de Languedoc y Polonia.
En su trabajo, trata de combinar forma y significado.
Con una elegancia delicada, busca incluir lo invisible lo real y visible. Su mundo está lleno de símbolos románticos y poéticos que confieren a su obra un halo de ensueño y misterio. Y siempre encontramos a la naturaleza en su obra.
En su vida, Agata Kawa ha sido diseñadora gráfica, directora de arte en películas de animación, y profesora de dibujo, pintura y de escultura.
Hoy es una profesional independiente, que reside en París.
Su obra se puede contemplar en su web, sus espacios en CG Society y myspace.













Hablamos de apego y vinculación del hijo adoptivo a su familia… a nosotros, sus padres…
Pero ¿y nosotros?
Nos gusta hablar de nuestros hijos… hablamos poco sobre nuestro proceso.
¿Fue rápida nuestra vinculación a ellos? No me refiero a las emociones relacionadas con el instinto de protección.

¿Aceptar a nuestros hijos como son resultó sencillo? Cuando nuestros niños lanzaron nuestros ensueños, ideales conscientes o inconscientes por la borda
¿Cómo fue dejar marchar al niño soñado durante tanto tiempo?

Convivir con emociones ambivalentes… hacerlas conscientes… nos conduce a la parte más oscura de uno mismo. Perturba.
Para mi fue “sencillo” aceptarla en lo que es… fue menos fácil dejarme querer por ella.
¡Es tan fácil querer, y me resulta tan perturbador dejarme querer¡