Cuaderno de retazos

30 marzo, 2011

Madrechillona

Filed under: Adopción, Libros, Vida cotidiana — Etiquetas: , , , , , — cuadernoderetazos @ 9:46

Al final del día, en el último momento… justo antes de dormirse, mi hija me pregunta

– ¡¡Mamá¡¡… tu…  ¿no me harías daño… nunca?… ¿verdad?

– ¿Daño?¡¡¡???? ¿Qué quieres decir?

– Pues eso… que no me pegarías… ni me dejarías sin comer… ni me harías cosas malas…   ¿verdad?

(…)

– ¿Te doy miedo, cariño?

– A veces sí… Cuando te enfadas y eso… me gritas… me das bastante miedo.

– Y ¿qué piensas?…  ¿Qué te voy a pegar?

– Si. Que me vas a hacer cosas malas. Me asusto…

– A veces chillo, ya lo sé. Pero nunca te haría nada malo. Siento  que mis gritos te asusten.

¡¡¡¡¡ Madres del mundo ¡¡¡… ¿por qué gritamos tanto?

Y por otro lado… va a hacer cinco años que nuestra hija llegó a nosotros y todavía…

¿Sabeis? Al principio… mi hija me tenía miedo. Mi cara… mi voz… no le gustaban… le parecía extraña, fea… Se asustaba si me acercaba mucho a ella… me rechazaba… Luego, cuando nos fuimos conociendo y podía expresarse…  me decía que  no entendía mi rostro, mi nariz tan larga, mi pelo, amarillo y marrón,  mi color blanco y rosa… mis dientes… fisicamente le resultaban extraños… hasta el miedo y el asco. Nunca he sido la madre más guapa del mundo para mi hija.

¿Y cómo no iba a ser así ? Tenía tres años y pico cuando nos encontramos… y si hay alguien más opuesto a una mujer china …esa soy yo. Esto es otro de las cosas de las que no se habla… y además   no es el tema sobre el que quiero hablar.

Quiero hablar de empatía hacia lo que sienten nuestros hijos cuando les gritamos.

Esta mañana, mi madre me chilló de tal forma que salí volando en pedazos.

En una entrada, que trataba sobre este tema,  desde el blog Adoptando se me habló de un cuento Madrechillona escrito por Jutta Bauer.

Con poco más de cien palabras y unas ilustraciones de una simplicidad,  ingenuidad y expresividad admirables Jutta ha creado una bellísima  metáfora sobre cómo se siente un niño  cuando su madre se enfurece con él… le chilla… y yo diría de cómo nos sentimos cuando se nos trata mal.

Por esta pequeña joya su autora recibió  el Premio Andersen de Ilustración, que es como el Premio Nobel de la literatura infantil.

El pingüinito inicia su historia con estas palabras: Esta mañana, mi madre me chilló de tal forma que salí volando en pedazos.

Y cada uno de estos pedazos cae en un lugar insospechado… en la selva, en el desierto, en la ciudad… en el espacio. La pingüina debe recuperar cada pedazo y coserlo.

Mis alas se perdieron en la jungla.

Nos dice la  Revista Babar

El grito de la madre ha “descompuesto” al pequeño pingüino. El desmembramiento es una metáfora para representar el sentimiento de angustia ante la inseguridad de no sentirse querido y no entender la reacción del otro. Es un sentimiento paralizante que le impide al pequeño pingüino buscar soluciones. Como no tienen cabeza, ni pico, ni alas, no puede gritar, ver, o aletear. La conciencia, es decir la noción de un yo íntegro, sólo está en la voz que construye una narración para darle forma a un movimiento interno que los niños pequeños aún no pueden expresar con palabras. (

Afortunadamente, nuestros hijos nos ofrencen, segunda, tercera,  cuarta… oportunidad para rectificar. Y en nuestras manos tenemos la capaciadad de rectificar y REPARAR.

El cuento acaba así: «Perdón», dijo Madrechillona.

Cada vez que me enfado y siento que voy a ponerme a gritar… recuerdo a el pequeño pinguinito roto y perdido.

Madrechillona había recogido y cosido todo.

Otras voces:

12 comentarios »

  1. Y yo siempre creí que era capaz de ponerme en el lugar del otro, que la empatía era algo innato en mi…
    también me creía capaz de controlar mi genio y sin embargo cada mañana me enfado por la parsimonia de Diana para llevar a cabo el ritual de «ponerse en marcha»…
    Un cuento para reflexionar,intentaré recordar esos trozos dispersos cuando me empiece a enfadar…pero a mi me hacen falta estrategias,que también creía tener habilidad para reconducir momentos tensos (trabajo al público) pues mis hijos han venido a demostrarme que me teía en mejor concepto del que merecía.Una vez más enhorabuena por tu interesantisimo post.

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    Comentario por Mercedes — 30 marzo, 2011 @ 10:41

    • ¡Yo me creia Santa Paciencia¡ Ja, ja… pero con mis sobrinos, con los demás niños…
      un abrazo
      Itsaso

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      Comentario por cuadernoderetazos — 30 marzo, 2011 @ 12:26

  2. Supongo que la clave esta en el entendimiento… no me considero particularmente chillona… eso pienso yo claro esta otra cosa sería preguntarselo a mi sufrido marido….
    Pero.. cuando se miran las dos… cuando son complices… cuando saben que estan haciendo algo mal.. cuando me miran de reojo antes de hacerlo… cuando sonrien se miran y lo hacen……. entonces.. hay veces que les pego un chillido que me da hasta vergüenza decirlo…. y otras me las como a besos y les digo… pero nenas vamos a ver….
    Por ahora…. la verdad son pequeñas aún … creo que estoy más traumatizada yo que las veo a ellas.
    saludos.

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    Comentario por http://jinyuyang.blogspot.com/ — 30 marzo, 2011 @ 11:49

  3. Y otra cosa muy muy diferente… es exactamente porque tu pequeña pregunto eso,,, «no me harías daño nunca verdad?»……. esa primera parte es la que más me hace reflexionar y pensar……no lo sé… pero no sé si ella se está refiriendo a ti o a vosotros…
    saludos.

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    Comentario por http://jinyuyang.blogspot.com/ — 30 marzo, 2011 @ 11:55

    • No se bien a que te refieres.
      ¿Te refieres a su padre? su padre es un padrazo. A él lo aceptó desde que lo vio y la cogió aupas por primera vez.
      Es conmigo con quien tiene o tenía el problema. Y, además, creo que el cambio cultural cuando se es bebé no se vive con tanta intensidad, como cuando se es mayor. A mi hija la diferencia racial le afectó mucho..
      Pienso que todo esto está más bien relacionado con su inseguridad. Pasamos muuuuuuucho tiempo solas, y cuando estamos ella y yo y me enfado con ella se siente más vulnerable e insegura. . Si está su padre echa a correr con él, es un papa paraguas ante mis chillidos.
      un abrazo

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      Comentario por cuadernoderetazos — 30 marzo, 2011 @ 12:22

  4. Seguramente lo interpreto mal… pero no me refería en absoluto a ti ni a tu pareja… sinó antes de vosotros…. es algo que no sé porqué he pensado en ello..
    Pero no me refería de ninguna de las maneras a la etapa postadoptiva, sinó a como estuvo la niña en el orfanato.
    saludos

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    Comentario por mercedes — 30 marzo, 2011 @ 13:50

  5. cada vez que grito a mi hijo , me siento fatal! mala madre .. lo que siempre he odiado pero a veces es imposible evitarlo..poco a poco intento controlarme y pedir perdon para que mi hijo sepa que todos nos podemos equivocar.

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    Comentario por charlotte etiKeta — 30 marzo, 2011 @ 18:57

  6. O quizás mi comentario anterior fué una auténtica tontería, tendemos a la estigmatización…
    El hijo de una amiga hoy mismo le dijo a su madre, TE ODIO y esta comentó qué porqué?, le contexto que lo ha dicho NEMO.
    lo siento.

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    Comentario por http://jinyuyang.blogspot.com/ — 30 marzo, 2011 @ 19:39

    • ¿por qué tontería? yo también lo he pensado. No tienes nada que sentir.
      Te agradezco muchisimo tus comentarios.
      un fuerte abrazo
      Itsaso

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      Comentario por cuadernoderetazos — 30 marzo, 2011 @ 19:46

  7. Claro, los gritos o chillidos no son nada buenos, asustan a cualquiera… especialmente si nos descontrolamos poque solemos incluir ofensas personales que no corresponden… pero sin embargo una llamada de atención con la voz un poco más alta que de costumbre, más dura y seria, está bien, creo yo, a mi me ha resultado, cuando debo poner un limite o decir un categórico NO.
    Porque así mis hijos notan la diferencia y no insiten, por ejemplo en un permiso para salir a jugar en día de semana.
    Además, lo que he aprendido es que ellos necesitan verme firme en mis decisiones, en los límites que les pongo.

    Pero, paciencia, paciencia, paciencia, es el lema para no perder la calma.

    Un abrazo

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    Comentario por Fernanda Rojas Paez — 30 marzo, 2011 @ 22:35

  8. Cuando los niños me vuelven loca, les digo que me voy a convertir en una madre mala, que voy a dejar de darles todos los caprichos y hacerles tanto caso, que voy a volverme mala y van a ver lo que es bueno….
    El mayor me dice: «No, ama, no!! no te vuelvas mala!!!». Y al final, acabo siempre diciéndoles que aunque quisiera no puedo volverme mala porque les quiero tanto…que son tonterías que les digo cuando me enfado…

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    Comentario por Begonia — 31 marzo, 2011 @ 10:20

  9. …me voy a comprar este cuento, gracias Isatso, por enfadarte un poquito…, no conocía al pingüino..
    Besos
    Felisa

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    Comentario por Felisa Beatriz Teijeiro Rey — 12 mayo, 2011 @ 0:27


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