Cuaderno de retazos

2 octubre, 2015

Ira y madres biológicas

Filed under: Sin categoría — cuadernoderetazos @ 10:33

Lo voy a hacer de nuevo. Voy a contradecirme y me coloco en el  reverso de lo que he escrito en otras entradas. Me voy a poner en el otro lado, junto a las madres que callan y no  hablan de la familia biológica de sus hijos.

En estos momentos, hacia la madre biológica  de mi hija no siento respeto, ni empatía, ni pena, ni gratitud, ni la acepto, ni quiero entenderla, ni nada de nada. Estoy irritada con ella, enfadadísima. Nada sé de ella. Desconozco los  motivos para no criar a su hija.  En estos instantes no me interesan sus porqués. Desprecio eso de “gracias a ella eres madre”

Kuang Jian

Kuang Jian

Me da igual si le arrancaron a su hija, si lo hizo voluntariamente, si la convencieron o engañaron,  es que me da lo mismo.

Se que no es a mí a quien corresponde hablar de ella. Mi papel es estar ahí,  neutral y serena. Mantener una actitud de respeto, de silenciosa gratitud, y darle un  espacio en nuestra vida. Y así actúo, no porque me lo digan especialistas, psicólogos y demás entendidos.  Lo hago porque conozco a mi hija y se que necesita mi guía hacia su historia y su madre.

Pero no es lo que en este momento siento. Y como en este blog hablo de lo que siento y de lo que vivo sin censurarme en exceso,  escribo esto,  suene lo mal que suene. Y escandalice a quien escandalice.

La madre biológica de mi hija me despierta una gran rabia, una ira que me nace en las tripas y se me escapa  hasta por la piel.  La mujer que la abandonó… si abandonó…  ni dejó, ni decidió buscar un mejor futuro para … nada de eufemismo… la mujer que abandonó a su suerte a un bebé me encoleriza. Siento ira hacia esa mujer que pario una criatura que no le pidió venir a este mundo, y pudiendo criarla, decidió no hacerlo y la abandonó en una encrucijada de caminos, en un descampado, en la puerta de una comisaría, en un hospital, en la esquina de una  calle… o se la entregó a un desconocido…

“Esa mujer era una victima de…” ¡No¡.  No, la víctima es una criatura de días, de meses que se abandona, que se hace desaparecer.  Esa mujer  calla, mira hacia otro lado,  vuelve a su vida y silencia a su hija abandonada en la oscuridad del olvido.

Sé  porque siento ira, lo sé muy  bien. Miro a mi hija y la quiero tanto, tanto que se me llena el alma de rabia por esa mujer. Porque a mi hija le duele esa madre que la abandonó. Y sufre porque el abandono de una criatura la hiere para siempre, la marca con un profundo desconcierto en su visión del mundo y de si misma.  Y sufre porque tiene terror a que la vuelvan a abandonar, y porque no entiende que es lo que hay en ella para que le abandonaran. Sufre porque no entiende nada.

Y sé que además de su madre ha perdido su cultura y sus raíces, que se siente  diferente, una extraña que no encaja en lo profundo de si misma con nada, ni con nadie. Extiende los brazos y sus manos tocan  esas paredes y techos de cristal que encierran al diferente… y que nos negamos a aceptar que existen.

Miro a mi hija  y la quiero tanto,  tanto que se la entregaría a su madre si  pudiera. Y le diría ¡ten mujer!,¡ ten a tu bebé!, ¡cuídalo!, huye si hace falta!. A este bebé no  le importa el frio, ni el hambre, solo necesita de ti, de tu voz, de tu piel, de tu olor.  ¡Cuídala como puedas  y quiérala!

Mi cólera es ciega e irracional. Mi furia no entiende de motivos, ni sutilizas.  Quiero, necesito sentirla así salvaje, apenas contentible,   feroz para que poder desprenderme de ella.

Las emociones van y vienen. Se, que este sentimiento construido desde  mi impotencia ante los sentimientos de mi hija y mis propios miedos ante una adolescencia compleja, se me pasará. Sé que recobraré la calma y volveré a mirar a esa mujer con ojos limpios y neutrales. Y me desprenderé de esta ira.  Dejaré de juzgarla,  no porque es lo que convine, sino porque es lo que me saldrá de dentro.

Quizás perciba la ira de mi hija, que  todavía no se permite sentir, y que necesita liberar para  continuar su duelo. Y me preparo para empatizar con ella y acompañarla.

Se me pasará. Pero hoy me doy permiso para sentir ira y expresarla.

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21 comentarios »

  1. Comparto la rabia,lo expresa muy clarito,lo he leido y me he identificado,nuestro hijo de siete años aunque no cuestiona todavía,lleva poco tiempo en casa,creemos que no entiende nada,con su permiso lo comparto en su cuna.

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    Comentario por Ali — 2 octubre, 2015 @ 12:49

    • Puedes compartir lo que quieras. Negar lo que se siente, no hace que desaparezca. Pienso que solo la agranda o la enquista.

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      Comentario por cuadernoderetazos — 2 octubre, 2015 @ 14:13

  2. Que valiente! Que difícil es a veces reconocernos a nosotros mismos los sentimientos negativos… No comparto estas emociones (quizás llegarán algún día), pero admiro que seas capaz de expresarlas.

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    Comentario por madredemarte — 2 octubre, 2015 @ 13:01

    • Nunca pensé que pudiera escribir algo así. Créeme no es valentía, es supervivencia. Tus s entradas de estos días me han hecho meditar y entrar en contacto con estas emociones adormiladas o mejor dicho escondidas dentro de mí. Pasamos por muchas fases tanto nuestros hijos, como nosotras las madres. Y me encantó eso de que “No podemos gustar a todos como la Nutella”. No me puedo gustar siempre.

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      Comentario por cuadernoderetazos — 2 octubre, 2015 @ 14:23

      • Yo he tardado mucho tiempo en darme permiso para tener – y hasta expresar – emociones negativas, incluso hacia mis hijos en algunos momentos… y creo que es sano, siempre y cuando no se conviertan en acciones…

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        Comentario por madredemarte — 2 octubre, 2015 @ 16:31

      • Hay personas sobre las que no me doy permiso ni para pensar en ellas. El tema de las emociones negativas y los hijos es muy, muy difícil. Todavía no he encontrado el valor para expresar nada negativo sobre mi hija. Y, como dices, en algunos momentos… y sin embargo es duro y nocivo reprimir el pensamiento y la emoción porque por algún lado salen incontrolables,

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        Comentario por cuadernoderetazos — 5 octubre, 2015 @ 14:36

      • A mí me costó mucho. Y como tú dices, quizás es cuestión de supervivencia… Esto merece una reflexión…

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        Comentario por madredemarte — 5 octubre, 2015 @ 15:27

  3. Acertadas tus palabras, tu bronca y también tu neutralidad para seguir.
    Y si el abandono hiere para siempre, pero no abandona aquél que no fue a su vez, abandonado y descuidado. Hay que crear un mundo mejor.
    Abrazo para vos!

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    Comentario por Vera — 2 octubre, 2015 @ 14:10

  4. Comparto tu dolor, y comparto tu ira, rabia, enfado e impotencia,yo también se que por ella mis hijos llevarán a su espalda cicatrices emocionales que no dejarán de supurar nunca.
    Pero no puedo permitirme dar rienda suelta a todo eso,Ya no. mi hija conoce y recuerda, sabe, y mi hijo no, y son hermanos biológicos y son dos esponjas con patas, miméticas de mis emociones. Hace tiempo que decidí que mis hijos necesitan creer que su historia tuvo una razón de ser tan oscura y tengo que ayudarles a arrojar luz a conciliarla. Ellos perdonan y yo no puedo ser menos. Pero he tenido que caminar mucho y lo que me queda.

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    Comentario por alotroladodelhilorojo — 2 octubre, 2015 @ 14:21

  5. Mi rabia me la guardo para mi. Jamás dejaría que llegara a mi hija. Aunque pienso que la ira y rabia que sienten ellos, a veces muy, muy escondida, hay que validarla. Hay que darles el derecho a sentirla, a sacarla para que puedan verla y dejarla ir. El dolor tiene muchos escondrijos, detrás de la rabia, del miedo y también hay que dejarlo marchar.

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    Comentario por cuadernoderetazos — 2 octubre, 2015 @ 14:27

    • Hoy no me identifico con tu rabia pero me parece que es valiente y beneficioso saberla expresar. Te admiro por eso y por querer tanto a tu hija que serías capaz de renunciar hipotéticamente a ella para ahorrarle el dolor del abandono.

      En general, yo siento tristeza cuando pienso en la madre de mi hija. Tristeza por todo lo que se está perdiendo. Aunque es cierto que hace un par de días, por primera vez, me dolió tanto el dolor de mi hija que me sentí cuestionar a su madre y la decisión que en su momento tomó.. Supongo que siempre he intentado entenderla y surgió como una novedad para mi ese rechazo de mi hacia ella…

      Maria

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      Comentario por Maria — 5 octubre, 2015 @ 14:07

      • Parece que los padres adoptivos somos o tenemos que ser santos. Que solo podemos sentir emociones positivas y estar felices siempre, porque hemos alcanzado nuestro mayor deseo que es tener un hijo. Y, a esto se suma, el mito de la adopción féliz existente entre los mismos padres adoptivos: todo genial, mi niño listisimo, le sobran los amigos, etc. Todo esto nos obliga como a ignorar, esconder cualquier emoción que es negativa. Y no es sano, ni justo.

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        Comentario por cuadernoderetazos — 5 octubre, 2015 @ 14:29

  6. Gracias por expresarlo, por expresarte tan bien. Me identifico tanto…gracias por poner palabras a mis sentimientos. Me llena de emoción.

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    Comentario por martamatarile — 3 octubre, 2015 @ 19:43

    • No se tú, pro a veces las emociones me llevan como un torbellino y la mejor manera de pararlas es expresarlas y escribir ayuda mucho.

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      Comentario por cuadernoderetazos — 5 octubre, 2015 @ 14:30

  7. Es fácil sentir rabia por lo que no se entiende pero también en muchos casos, diría que en la mayoría, si conociéramos las circunstancias quizás entendiéramos mejor y podríamos reconciliarnos con ellas y con su historia. Recomiendo leer la Lecturas de esta semana. Más allá de que nos parezca horrible que se comercialice con estas cosas, el testimonio de esa madre biológica ayuda a ver desde otra perspectiva.

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    Comentario por madre de dos — 11 octubre, 2015 @ 22:59

    • Estoy de acuerdo contigo, si conocemos los porqués de alguien nuestra visión sobre ella cambia. Y aunque no conozcamos la historia de nuestros hijos, tenemos que anteponer el respeto por encima de todo. Tenemos que estar ahí junto a nuestros hijos, en su proceso de reconciliación con su historia.
      Aun así, somos humanos. Y sentir rabia e ira o cualquier emoción negativa, no lo considero malo. Siempre y cuando esas emociones no nos lleven a actuar de mala manera. Sentir, entender y dejar marchar. Tan solo quiero reclamar el derecho a sentir de una madre adoptiva. Nosotras también tenemos que permitirnos sentir. Y si en un momento sientes rabia, asco o lo que sea, debemos aceptarlo. Se pasa. Pero lo que a mi me hace daño es negarme a acepar lo que siento y convertirlo en un tabú. Pienso que si soy clara conmigo misma, y no me engaño, así lo seré con mi hija.

      No se que años tienen tus hijos, pero a mi hija ya no le valen los cuentos con final féliz. Empieza a cuestionar muchas cosas que antes aceptaba con una sonrisa. Y tengo claro, clarísimo que no voy a permitir (si es que puedo) que mi hija se sienta responsable, imperfecta, culpable de su propio abandono. Los padres biológicos tuvieron sus motivos. Ella junto con ellos, los sufrió y con una intensidad multiplicada por muchos miles. Siento respeto por la madre de mi hija. Y lamento muchísimo que no la pudiera criar. Pero lo uno no quita lo otro.

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      Comentario por cuadernoderetazos — 12 octubre, 2015 @ 10:44

  8. En épocas de prisas este blog tuyo siempre me trae calma, incluso hoy que se siente tormenta. La ira es, pasa, y para mí hay belleza en ese saber transitarla y no negarla, belleza y sabiduría. Te deseo mucha paciencia en este navegar. Un abrazo de mar, y gracias, gracias, gracias.

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    Comentario por Noelia — 13 octubre, 2015 @ 23:45

    • Agradezco tus palabras y recojo tu deseo de paciencia. Paciencia para aplicármela a mi misma 🙂

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      Comentario por cuadernoderetazos — 14 octubre, 2015 @ 9:34

      • Sí, paciencia amorosa, son dos palabras que así unidas me recuerdo y repito tantas veces, paciencia amorosa conmigo mientras en cada momento y circunstancia hago lo que puedo… Buen viaje a Ítaca.

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        Comentario por Noelia — 14 octubre, 2015 @ 23:32

      • 😉

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        Comentario por cuadernoderetazos — 15 octubre, 2015 @ 9:29


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