Cuaderno de retazos

23 mayo, 2017

Una hora de estudio y un éxito personal

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Considero un éxito personal el poder estudiar con Canela. Cuando llega el momento de coger el  libro de historia o de lengua o… y decir ¡Vamos a estudiar¡,  el que mi hija diga perezosa, resignada y “feliz”… ¡ Vaaale, vamos a estudiar¡… es para mi un triunfo personal.

Cuando después de estudiar, mi hija se lanza sobre mi buscando cariñitos y ofreciéndome mimos me siento flotar y es para mi un éxito personal.

Mi éxito es el haber logrado que mi hija me permita acompañarla y ayudarla. Mi éxito está en haber descubierto pink45800como puedo trabajar junto a ella respetándola…  mi éxito está en lograr encontrar un sitio en su mundo laberíntico, mágico  e intenso, desde donde poder enseñar y compartir el aprendizaje. No ha sido… mejor dicho no es  fácil. Prueba y error.  Y buscar, no en ella sino en mi, una actitud que me permita estar junto a ella, dominando mis temores y mi tendencia a la desesperanza.

Ya se que en primero de la ESO el niño, el joven debe de ser  tan autosuficiente  como para  gestionar bastante bien  el arte del estudio y de su organización. Ya se que los profesores insisten en potenciar esta autonomía. Me da igual esta aseveración que no deja de ser simple en cuanto que unifica a niños y adolescentes de manera práctica pero  burda; y desconoce o ignora otras  realidades. Sabemos que cada niño es un mundo.

Ya se que hay padres por ahí y por aquí que nunca se han sentado con sus hijos a estudiar porque sus hijos no los necesitan.   Sus hijos son así.

También sabemos que hay niños que necesitan apoyo y sus padres no lo entienden, no saben ver  esta necesidad o  no la aceptan o no les importa… y esos niños están solos.

Hay otros padres, en los que me incluyo,  que quieren ayudar a sus hijos. Sin embargo,  encontrar el camino para  llegar a ellos es complicado. Y para hacerlo han tenido que fracasar una y otra vez hasta comprender qué pasa y encontrar el cómo acompañar a su hijo en el estudio. Para ello han  tenido que observar, investigar, aprender  y descubrir cosas bonitas y feas sobre si mismos y desprenderse de expectativas, creencias viejas y nuevas, cosas del ego (que siempre anda por ahí) y prejuicios sobre sus hijos.

Cuando le acompaño a estudiar, no estamos  en su habitación, ni ante una mesa de estudio. Nos sentamos o nos tumbamos en el sofá. Es nuestro sitio perfecto.

Mi historia con Canela y el estudio es larga. Quise ayudar y no me di cuenta que ella necesitaba solo una mamá, no una maestra-mamá. Durante un tiempo, hice caso al colegio y  convertí el esfuerzo en el instrumento básico para trabajar. ¡Gran error!

En este momento, mi   fórmula personal es sencilla, aunque  aplicarla me cuesta, ya que  en ocasiones choca con  mi forma de percibir la vida. Cada vez que nos ponemos a estudiar  la repito como un mantra:

Aprender = Confianza y fe  en la vida y  en mi hija + universos de paciencia + constancia +  un poco de esfuerzo + siempre alegría

A veces el estudiar le proporciona  buenas  notas,  otras veces no. No importa. Siempre hay aspectos del aprendizaje, áreas o materias que se resisten porque falta madurez, motivación… o que, sencillamente,   las emociones andan sueltas y reclaman toda la atención.

Pero no… no lo vemos como  puntos débiles… son caballos de batalla sobre los que pensamos ganar contiendas, cruzar desiertos,  el espacio… o lo que haga falta.

¡Animo padres, podemos y sobre todo ellos pueden mucho más de lo que nosotros creemos y de lo que ellos mismos creen ¡

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