Cuaderno de retazos

24 octubre, 2017

Una conversación sobre el cerebro

Filed under: Sin categoría — cuadernoderetazos @ 12:16

El sábado asistí a la jornada que sobre la experiencia adoptiva  organizó Ume Alaia. Entre otras cosas, se habló del niño que pasa sus primeros años de vida, decisivos para su desarrollo, en una institución (orfanato suena duro).  Se habló del efecto que este vivir institucionalizado   provoca en el desarrollo cerebral de un niño y de sus consecuencias… se habló del déficit acumulativo cognoscitivo…   Tuve  el placer de conocer en persona a Rosa María Fernández García (Blog Intimidades de la post-adopción). ¡un abrazo y gracias por tu trabajo¡.

SonyaFu

Sonya Fu

No me pude callar. El domingo íbamos Canela y yo, a cambiar libros en la Feria del Trueque, algo que nos gusta y andábamos  sin prisas y divertidas.

 Aproveché para conversar sobre las charlas del sábado. Hablé de nuestro cerebro,  de cómo aprende y se desarrolla adaptándose a lo que toca vivir.

Le conté la metáfora de Rosa de que el cerebro es un bloque de mármol o de granito o de basalto según los genes de nuestros padres, pero que lo que se esculpa en el  bloque es consecuencia de las experiencias que vivamos en nuestra primera infancia,  en la familia, en el colegio y, por supuesto, de nosotros y nuestras elecciones. Canela me contó lo que pensaba sobre esto.

Le conté cómo es el cerebro de un bebé, de su inmadurez y de la importancia que tiene el cómo es recibido ese bebé. Describí  el entorno de un niño nacido en una familia que le espera y le ofrece todo tipo de buenos cuidados y el entorno de un niño que crece en un orfanato.

Hablamos del estrés del niño criado en un centro, de cómo su cerebro se adapta a lo que vive, que sea lo que sea siempre es duro. Ante la dureza del medio (hambre, buenos y malos cuidadores, soledad, miedo, abusos, cambios imprevisibles, …)  el cerebro se adapta para sobrevivir. En este proceso unas partes del celebro adquieren un   mayor protagonismo.

Por ejemplo, la amiga amígdala que para ayudar a sobrevivir al bebé se desarrolla y está siempre en guardia.  Así de sencillo, el estrés constante hace que unas partes del cerebro se desarrollen más que otras. La parte   que se encarga de la memoria, de la organización… ya sabes la parte que hace recordar traer los deberes, recitar las tablas de multiplicar  y cosas así… no se desarrolla tanto.

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Sonya Fu

¿Y qué crees que pasa cuando el niño es adoptado y llega a una familia que le espera y quiere? ¿Qué le pasa a su cerebro?

Canela cree que el cerebro tendrá que cambiar para adaptarse. Y seguro que cambiará todo lo necesario para adaptarse.

¿A quién le gusta hablar del orfanato y de los por qués de estar en un orfanato? A nosotras no nos gusta NADA, de NADA … aun así no lo evito.  Creer que el pasado, pasado está y que es mejor hacer como que no existió es una necedad. Puede que la memoria no recuerde nada, pero el cerebro lo tiene grabado en su configuración, no puede olvidar.

Continuamos nuestra charla. La amígdala, como si dijéramos ha creado el botón del pánico. Y cuando un niño, adolescente incluso adulto está en una situación que fue estresante de bebé o que se lo recuerda, aprieta el botón del pánico. Por ejemplo, el frió extremo, el hambre, la oscuridad profunda, la tensión de un examen o el grito de un profesor puede provocar una reacción desmedida, descontrolada… furia, terror, hiperactividad, te deja en blanco… lo que sea. Y quien lo sufre no lo hace queriendo, es solo la amígdala que se ha puesto en marcha. Y tenemos que entenderla y tranquilizarla.

¡Ahora entiendo algunas cosas¡-  Me dice Canela.

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Sonya Fu

Creo que poder entenderse a uno mismo nos da fuerza y poder para modular nuestras tristezas, ira, pereza, comportamientos compulsivos… para ser más felices y fieles a nuestro yo profundo.

Como madre estoy para acompañar a mi hija en los momentos buenos y menos buenos. Y nuestros hijos adoptados, nos guste   o no, son adoptados porque fueron en un momento dado sacados de sus familias y pasado un tiempo en un centro, donde nada es idílico y tuvo su influencia en ellos. Ignorar esto, en mi opinión, no es justo para nuestros hijos, porque les ocultamos o minimizamos una parte de su vida que es importante y que es suya. A ellos les corresponde elaborar su historia y necesitan saber.

¿Te cuento más?

¡Mamá, no, no me cuentes más ¡

¿Es mucha información?

Si. No me cuentes más. ¡Calla, que llegamos!.

En la feria del trueque de libros había un bonito ambiente y muchos libros para mirar.  Agotadas nos fuimos a comer un pintxo y beber algo. Lo pasamos muy bien.

P.D. Lo que cuento aquí son solo retazos de un momento, y un mal bosquejo de un tema que merece conocerse más a fondo. La fuente original es Rosa María Fernández García y su libro ¿Por qué mi hijo no aprende?

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