Cuaderno de retazos

13 julio, 2012

Ensimismarse

Filed under: Familia, Ilustradores — Etiquetas: — cuadernoderetazos @ 9:32

Archivo los ilustradores y sus trabajos en carpetas, más o menos ordenados… Sin embargo, hay  ilustraciones que las guardo solitarias… sin orden ni concierto. A veces tienen que ver con el Oriente, otras no… son de todos los estilos… las colecciono porque me gustan… No siempre, a veces, no me gustan, por el contrario me desagradan…  tampoco  las guardo por eso…

Las atesoro porque me ayudan a recogerme… abren una puertita hacia mi misma, hacia lo cotidiano… ver lo que guardo debajo de la alfombra…  lo que coloco en el lugar más visible de casa…

 Son ilustraciones que un desconocido ha creado y que  me permiten  ensimismarme y comprender…. ¡ Qué poderoso es el trabajo de  ilustradores y pintores! Aunque si  vieran mi interpretación  de su trabajo se reirían… pero así de subjetivos somos  y así de enigmático y poderoso  es su trabajo.

He recogido algunas y  las muestro junto con el significado que tienen para mí.


John Bauer,
John Bauer,

Cuando vi esta ilustración casi lloro. Mi hija y nosotros. Así de frágil y bonita  la sentí cuando la vi por primera vez. ¡Qué inmensa responsabilidad !…  ¡Qué honor!…  Aunque me daba miedo mirarla, tocarla, tenía la impresión de que la iba a aplastar, a herir. (Yo soy la primera de la izquierda, según Flor de CAnela)

Nathaniel M

A veces percibo  junto a nosotros una fuerza benébola que si las cosas van mal surgirá de donde menos lo pensemos para ayudarnos. ¡Ojala sea así!

Graham Franciose
Graham Franciose

Esta es mi hija y su increible capacidad y voluntad de adaptarse, trasformarse… desde sí misma, desde lo que ES…

Ofra Amit

Ser diferente no es lo mismo que sentirse diferente.

A veces si.

Liu Yaming

¿Quién no se ha sentido alguna vez así?

21 junio, 2012

¡Dejad paso a la intuición!

Filed under: Familia, La vida, Mis fotografías — Etiquetas: — cuadernoderetazos @ 10:01

Hoy empieza el verano, hoy es un buen día para devolver a la biblioteca todos y cada uno de los libros que sobre adopción, neurología, resilencia, piscología infantil y pedagogía tengo diseminados por toda la casa.

Desde hace tiempo lo que leo, releo  sobre cualquiera de estos temas al momento se me olvida… las cosas han ido a más y ahora leo y no comprendo lo que leo…  los conceptos, las palabras resbalan y se van tan chulas a la nada… ¿a la nada?… no  a la nada no… a  la laguna que ha surgida  en mi memoria donde se ahogan desde lo que leo, hasta la cita médica, lo urgente del trabajo, preparar la comida, con quién he estado… 

Este agotamiento me ha acercado a Flor de Canela… pienso que si lo que vive o ha vivido es algo similar a este pensamiento saturado, desorientado, ofuscado,  obsesivo y hostil… no me extraña que se revelara ante ir al colegio, hacer los deberes y todo lo que no fuera jugar y ver la televisión.

Así que me quito la abrumadora tarea de saberlo todo  sobre adopción y temas colaterales. Hay que dejar espacio a esas otras partes de uno mismo que saben  sin saber que saben y que se esconden cuando la mente no deja de parlotear.

Y me voy a bailar con el ciempiés  y darle un puntapié al sapo del cuento.

El autor de este cuento es el  escritor alemán Gustav Meyrink, o en cualquier caso fue él quien la escribió por primera vez.

 Sobre una piedra grande y lisa bailaba cada día, cuando brillaba el sol, a una hora determinada, un ciempiés. Los otros animales venían de lejos para contemplarle cuando, a su manera inimitable llena de encanto, trazaba sus lazos y sus espirales, mientras su cuerpo fulguraba a la luz y brillaba como si estuviese hecho de piedras preciosas. Era un placer mirarle y todos los animales encomiaban su arte y su gracia. Sin embargo, el ciempiés no bailaba para conseguir la fama y la admiración de los demás. Apenas conseguía ver a sus espectadores, tan ensimismado estaba en su danza.

 Pero he aquí que vivía cerca de él, bajo las raíces de un árbol, un sapo grande y gordo, y a éste le irritaba lo que hacía el ciempiés. Ya fuese porque tenía envidia de su gracia y su fama, ya fuese porque estaba en contra de actividades inútiles como la danza, lo cierto es que había decidido aguarle la fiesta al ciempiés. Pero eso, por otra parte, no era tan fácil, pues lo que él no quería era exponerse a las críticas y reproches de los demás animales. Estuvo reflexionando largo tiempo y un día le vino una idea grandiosa, y escribió al ciempiés una carta que decía más o menos lo siguiente:

 “¡OH tú, admirable, maestro en el danzar armonioso y en los complicados lazos y espirales! Yo sólo soy una cosita pobre, húmeda, viscosa, y no tengo más que cuatro patas pesadas y torpes. Por eso te admiro sobremanera a ti, que consigues mover con tan maravilloso orden tus cien pies. Me gustaría tanto aprender un poquito de ti. Por eso dime, admirable maestro: cuando empiezas a bailar ¿mueves primero el primer pie izquierdo y luego el número noventa y nueve de la derecha? ¿O comienzas por el número cien de la izquierda y echas después el número cincuenta y tres de la derecha, moviendo después el tercero de la izquierda y luego el número setenta y dos de la derecha? ¿O lo haces al revés? Explica, por favor, a este ser tan pobre, húmedo, viscoso, con sólo cuatro patas, cómo te las ingenias, para que yo, indigno y reptante bicho, aprenda a moverme con un poquitín de gracia.”

 El sapo colocó la carta sobre la piedra bañada por el sol y cuando el ciempiés llegó para bailar, allí la encontró y la leyó. Comenzó entonces a reflexionar sobre cómo lo hacia. Movió un pie, luego el otro, tratando de recordar cómo lo había hecho hasta entonces. Y comprobó que no lo sabía. Y no pudo hacer el menor movimiento. Estaba allí, inmóvil, y pensaba, pensaba, y movía tímidamente alguna de sus cien patas, pero lo que ya no podía era bailar.

 En efecto: lo de bailar había pasado a la historia.

El cuento lo he tomado del artículo de Michael  Ende “Sobre el eterno infantil”

10 marzo, 2012

Mirar de frente

Filed under: Adopción — Etiquetas: , , , , — cuadernoderetazos @ 11:44

Mientras nos peinábamos para ir a la estación a buscar a su padre, mi hija me pregunta:

– Mamá, ¿cómo soy cuando me enfado?

– Como un volcán en erupción- Tardé varios segundos en responder, sabía que dijera lo que dijera no le iba a gustar.

Los ojos se le llenaron de lágrimas y percibí como la rabia y la ira emergían…

Así empezó una  conversación que me pilló desprevenida, sin palabras, sin formación adecuada… mi hija, Flor de Canela,  quería entender el por qué de algunas de las emociones que le dominan, que no quiere sentir, que son incontrolables porque tiene la fuerza de un huracán, que le hacen sentirse muy mal, que le traen problemas… quiere entender por qué se siente diferente a los demás niños… por qué le cuesta tanto algunas cosas   que a los demás no les supone nada… quiere saber cómo superarlo, qué puede hacer…

Mi maravillosa hija con nueve años recién cumplidos  tuvo la valentía de abrir su mochila, asomarse y mirar de frente… a los ojos y sin pestañear a su historia.

Pero no quiero  hablar de mi hija, quiero reflexionar sobre mi… ¿Qué es hablar de la adopción con nuestros hijos?  Hasta ahora para mi ha sido   hablar del hilo rojo que nos une para siempre, de una sombra sin rostro  que es la madre biológica… ha sido  hablar de abandono…  del país en donde nació…

Ahora, también  es hablar de qué es  y cómo se vive en un  orfanato, de lo que supone  una deficiente alimentación, la falta de estimulación, de no tener a nadie que te enseñe a contenerte, a fijar tu atención… es hablar de falta de cuidados, de atención, de deficiencias…

Es hablar de empezar de cero… de nuestra sociedad con sus prejuicios… de ser diferente…

No puedo olvidar que hablar de adopción es, hablar del ser profundo , de  fuerza, de coraje, de capacidad de aprender y de superar… de que lo que fue fue… que las aguas de un rio nunca vuelven hacia atrás… y que el hablar es pareja del actuar.

También es  callar, dejar que hable el silencio, es  aprendera a VER a nuestro hijo… aceptar que su dolor te duela… es hablar de nuestra familia… de mi y mis limitaciones.


¡Cuánto por aprender ¡… ¡cuánto trabajo personal¡… ¡cuántas conversaciones nos esperan¡

31 enero, 2012

La vuelta al mundo… Algo acerca de mi

Filed under: Fotografía, Vuelta al mundo — Etiquetas: , , — cuadernoderetazos @ 23:30

Este es el reto del mes de Enero propuesto por Jackie Rueda para la Vuelta la mundo:

Comencemos el año hablando de nosotros. Expresándonos, dándonos a conocer un poco.

El compañero más duradero, el amigo más inseparable y sin dudarlo mi más temible  camarada  ha sido y es la soledad.
Siendo niña, la soledad me hizo silenciosa… más tarde soñadora y junto a ella aprendí a observar.


Durante otro tiempo me acompañó,  mientras esperaba lo que no era posible  y desesperaba.

Cuando el viento giró hacia el noroeste y  abandoné la espera, ella, la soledad,  y yo nos citábamos  en los rincones de las cafeterías, paseabamos por el malecón y  recorríamos la ciudad al anochecer deteniéndonos ante los escaparates iluminados. Nos gustaba guarecernos en alguna librería o en el cine y nos dejábamos acariciar por el bullicio de las calles.

Luego, mucho más tarde,  se nos unió JR, mi marido… y celosa pareció alejarse de mi… pronto volvió algo tímida, sumisa  y medrosa. Después llegó mi niña de oriente. Y ya fuimos cuatro.

Si , un atardecer de estos, veis a una niña hermosa como la luna llena con los ojos llenos de chispitas de luz,  a la soledad  balanceándose sobre  una cámara fotográfica y a  una mujer rubia con un fular  al cuello… Esas somos nosotras… es fácil reconocernos.

11 mayo, 2011

Génesis de un enfado (II)

Filed under: La vida — Etiquetas: — cuadernoderetazos @ 11:47

Decía que   no conozco nada mejor  para aprender…  para entender a los demás que observarme  a mi misma.

Os cuento uno de mis absurdos y desproporcionados enfados:

– ¡A que me enfado¡.

No tenía la menor intención de enfadarme…  ¡de veras.!.. Era tan solo un hablar, una frase de esas hechas muy usadas por madres y padres. Persistí en mi amenaza.

– Te lo digo muy en  serio. Me voy a enfadar y mucho como…

Y  me enfadé.

¡Cuidado con lo que decimos¡ ¡No menospreciemos el poder conjurador de la palabra¡

– ¡Mamá¡… ¡estás chillando y me has prometido no gritar¡

Asistí con impotencia al nacimiento de mi propio enfado. Vi como mil y un pensamiento cuajados de escenas negativas de hace semanas,  meses o años, que incluso creía olvidadas, se arremolinaban en mi mente…  levantaban con su furia fragmentos de otros enfados… el estruendo de  emociones encontradas me pilló de sorpresa: decepción, rabia, despecho, ira, frustración… hasta rencor… Mii cuerpo, el pobrecillo, pensó que algo terrible estaba a punto de suceder y se puso en pie de guerra… sentí el corazón latir a trompicones, los músculos rígidos… los ojos se querían salir de su sitio…

Una parte de mi asistía perpleja a semejante enfado tempestuoso sin sentido y desproporcionado. Traté de razonar con él…  respiré hondo… recordé al  pinguinito...

Otra parte de mi  quería tirarse de cabeza por ese tobogán de lava, revolcarse en la furia…  coger impulso y gritar hasta perder la voz…

Empecé a buscar imágenes  para iluminar la negrura de mi pensamiento… ¡trabajo bien dificil¡.

No sé en qué momento descubrí  en el centro de la tempestad un  espacio de calma…Duró una décima de segundo… el silencio, la quietud  me ayudó a ver durante ese instante un enorme cansancio que arrastraba  por un  dolor de cabeza de varios días…  percibí el peso de pre-ocupaciones, girones de exigencias… la tristeza llegó desprendiendo  chispitas de empatía hacia mi misma.

El enfado fue perdiendo fuerza. Pero resultó ser  un enfado de esos pegajosos, que no hay forma de quitárselos de encima. Y ahí estuve con él, todo el día,  enfurruñada, gruñona con todo y con todos.

Hay días así.

19 septiembre, 2010

Un sueño

Filed under: Adopción, China — Etiquetas: , — cuadernoderetazos @ 6:11

Lou Dahua

*****

He soñado con la madre biológica de mi hija.

He mirado su rostro, llevaba un niño pequeño de la mano y parecía tan…

15 septiembre, 2010

Septiembre

Filed under: La vida — Etiquetas: — cuadernoderetazos @ 7:32

Quizás influida por el ritmo de mi trabajo,  siento que el  año nuevo  comienza en septiembre.

Entro en el nuevo año  sin  propósitos… ni proyectos…

Tan solo, vivir cada instante  de forma consciente…


Chen Yifei

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